El personal amable y el desayuno bueno, pero cuando llegamos, a ambas habitaciones les faltaban jabones de barra y una de ella tenía la pared del lavabo manchada. La habitación en sí está muy reducida. Las paredes son muy delgadas o los cuarto están muy pegados, porque se escuchaba todo de afuera, escuchaba la respiración fuerte de mis vecinos de cuarto, escuchaba cuando le jalaban al baño o se metían a bañar los de arriba, los pasos, conversaciones, etc. En la madrugada que llegamos la persona del mostrador no estaba uniformado para recibir huéspedes.