Muy buen hotel, con ubicación ideal, justo frente a S. Maria Maggiore, y a 200 metros de la terminal del metro. Las áreas comunes son muy lindas, con detalles en bronceria y mármol. Nos tocó una habitación muy limpia y agradable. Los muebles estaban quizá un poco antiguos, pero van bien con el estilo del hotel que se nota que en su momento fue muy fino. La base en la que se coloca la regadera estaba un poco floja, y de inmediato enviaron a mantenimiento. La refrigeración funcionaba bien. Nuestra habitación tenía caja de seguridad. El personal de recepción fue muy amable y atento; nos ayudaron bastante. Tambien hablan español. El desayuno en cortesía tenía variedad de frutas, carnes frías, bollería, pan dulce, cereal, yogourth, jugos y café preparado al gusto por personal muy amable. El hotel nos proporcionó estacionamiento cerrado sin costo. Nos volveríamos a hospedar ahí.